Vía Natural

sábado, 28 de septiembre de 2013

Ajenjo

Artemisia absinthium L. I Syn. Absinthium officinale Lam.

OTROS NOMBRES COMUNES: absintio, ajenjo mayor, hierba santa, alosna, encienso, asenjo.

Partes de la planta de uso médico: la hierba.
Denominación farmacológica: Ajenjo = Herba Absinthii.

DESCRIPCIÓN DE LA PLANTA: Arbusto vivaz que alcanza una altura comprendida entre los 60 y los 100 cm. Es erguido, ramificado y tanto los tallos como las hojas van recubiertos de un tomento gris. Las hojas están divididas tres veces y son grandes en la parte inferior, haciéndose cada vez más sencillas hacia arriba. Los folíolos son lanceolados. El tallo florígero lleva numerosas cabezuelas semiesféricas, inclinadas y de color amarillo claro que se disponen en densas panículas. El olor de toda la planta es muy intenso. Su aspecto es muy similar al de la artemisa común, pero las equivocaciones que puedan cometerse al recolectarlas no son peligrosas, ya que ambas especies tienen características curativas similares. De todas maneras, sirva que el ajenjo es de menor tamaño que la artemisa. Su tallo es sedoso lo mismo que las hojas y tiene flores esféricas amarillas, mientras que el tallo de la artemisa va manchado de rojo y suele tener flores de este color.

ÉPOCA DE FLORACIÓN: De junio a septiembre.

PRESENCIA: Prefiere lugares rocosos y vive en las orillas de los ríos, en viñedos, bordes de caminos y cercas. Muestra predilección por las zonas secas.

RECOLECCIÓN Y PREPARACIÓN: Aunque bajo la denominación de «Herba» ha de entenderse toda la hierba, solamente se recolectan las partes superiores que son más delicadas. Debe hacerse durante la época de la floración. Se cortan los brotes, se les ata en haces y se les cuelga en un lugar bien ventilado para que se sequen.

Sustancias activas: Sus propiedades curativas las debe el ajenjo a los principios amargos (absintina), al aceite esencial (tuyon, tuyol, fe-landreno) y a los taninos. Sin embargo, los componentes más importantes son los primeros.

Acción curativa y uso: El ajenjo es un excelente remedio contra los trastornos gástricos y biliares. Su sabor amargo no debe desanimar a nadie para utilizarlo como té o tintura, toda vez que resulta fácil acostumbrarse a él. No tiene sentido el intentar endulzarlo ya que lo amargo y lo dulce no proporcionan nunca una combinación armónica, y en este caso en particular, el dulce llega incluso a afectar la eficacia de la planta. Muchas veces, detrás de las malas digestiones, la falta de apetito y el «mal funcionamiento» del estómago acompañado de sensación de plenitud y meteorismo, se oculta una enfermedad de la vesícula biliar. Carece de importancia para el tratamiento si se trata de cálculos biliares, alteraciones en el flujo de bilis o una colecistitis crónica. La «bilis intranquila» produce dolores que el ajenjo puede aliviar, e igualmente esta planta medicinal es eficaz contra los dolores de estómago y las perturbaciones biliares resultando especialmente indicada para el tratamiento posterior a los cólicos hepáticos. Una medida profiláctica para las personas sensibles es una taza diaria, y los excesos dietéticos se compensan con 20 ó 30 gotas de tintura, haciéndose lo mismo contra los dolores biliares. Aunque la eficacia del ajenjo contra la gripe y los enfriamientos es reducida, hemos de citarla. Se ha demostrado que esta planta reduce, como un tónico amargo, la duración de las enfermedades y aumenta el bienestar. En cualquier caso se movilizan las fuerzas defensivas propias del cuerpo.

MODO DE PREPARAR EL TÉ DE AJENJO: Se vierte 1/4 litro de agua hirviendo sobre 1 cucharadita de la hierba picada (Herba Absinthii) y se cuela al cabo de 10 minutos. Para la cura hay que beber 1 taza 3 veces ai día, muy caliente, después de las comidas; en los demás casos 1 taza. Las gotas se adquieren —lo mismo que el té— en cualquier farmacia. Se diluyen de 20 a 30 gotas en medio vaso de agua y se bebe a sorbos. Para la cura se toman 3 veces diarias de 15 a 20 gotas con agua. Consejo particular: Muchos pacientes consideran desagradable el sabor amargo del ajenjo. Ya que al endulzar no se logra mejorar el sabor y precisamente los principios amargos son las sustancias activas de la planta, hay que recurrir a otras medidas. Una mezcla de centaura menor y menta piperita ha dado buenos resultados. Aunque este té es asimismo de sabor amargo, pronto se supera el rechazo debido a la presencia de la menta tan aromática. Si se le toma muy caliente se le puede tolerar enseguida.

MODO DE PREPARAR LA MEZCLA:
Ajenjo (Herba Absinthii)                             10,0
Centaura menor (Herba Centaurii)              10,0
Menta piperita (Folia Menthae piperite)     10,0

Se vierte 1/4 litro de agua hirviendo sobre una cucharadita de la mezcla y se cuela al cabo de 5 minutos. Hay que beberlo caliente.

Utilización en homeopatía: El homeopático «Absinthium» se prepara con las flores y las hojas tiernas. Se le utiliza contra los ataques epilépticos y las convulsiones nerviosas e histéricas. Se recomiendan las potencias segunda a doceava (D2 a D,2), de las que se administran de 5 a 15 gotas entre 3 y 5 veces diarias.

El ajenjo como remedio casero: Esta es una de esas plantas medicinales que todavía encontramos con frecuencia en el botiquín casero. El té se utiliza contra la falta de apetito y contra todo tipo de trastorno intestinal, reuma y gusanos. Se le emplea asimismo para combatir las molestias de la menstruación; intensifica la hemorragia y hace con ello que remitan los dolores. Su utilización como ayuda para el parto me parece bastante arriesgada. En este caso es el médico el que ha de determinar qué hay que hacer.

El ajenjo como condimento: En este aspecto el ajenjo y la artemisa compiten mutuamente. Así por ejemplo, hay amas de casa que al ganso asado le añaden un ramito del primero, mientras que otras utilizan la segunda. Pero ambas plantas aderezan igualmente con su sabor amargo y facilitan la digestión de esos platos que de lo contrario constituirían un manjar pesado. El ajenjo y la artemisa son, pues, especias igualmente sanas para todo tipo de platos grasos.

Efectos secundarios: El que utilice el ajenjo de la manera aquí indicada no ha de temer los efectos secundarios, pero las embarazadas no deberán consumir la planta a fin de no exponerse a los peligros de un aborto. El aceite esencial que se obtiene de esta especie debe considerarse tóxico, razón por la cual prevengo en contra del aguardiente de ajenjo. Las consecuencias de una intoxicación son temblores, dolores de cabeza, mareos, convulsiones musculares e incluso la pérdida del conocimiento.

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