Vía Natural

domingo, 22 de septiembre de 2013

Agrimonia

Agrimonia eupatorio L. / Syn. Agrimonia of-ficinalis Lam. (Rosáceas). Partes de la planta de uso médico:   toda la hierba en flor (sin las raíces).
Denominación   farmacológica:   Agrimonia   = Herba Agrimoniae.

DESCRIPCIÓN DE la PLANTA: Especie vivaz que desarrolla un tallo pubescente poco ramificado que alcanza una altura de hasta 1 m. En él se disponen grandes hojas, de hasta 20 cm de largo, pinnadas, impares, igualmente pubescentes. El tallo florígero finaliza en una inflorescencia que puede describirse como una larga espiga laxa.

ÉPOCA DE FLORACIÓN: Las flores amarillas aparecen sucesivamente desde abajo hacia arriba entre los meses de junio a septiembre.

PRESENCIA: Se encuentra la agrimonia en el norte y el centro de Europa, en los países balcánicos, en Rusia y en las regiones de clima favorable de Asia. Existe también en Norteamérica. Los setos, bordes de caminos, matorrales poco densos, colinas y prados secos son los lugares en donde vive. Tanto el hombre como los animales se encargan de propagar sus frutos por cuanto que éstos disponen de pequeños ganchos con los que se fijan a la vestimenta del primero o al pelaje de los segundos.

RECOLECCIÓN Y PREPARACIÓN: Debe recogerse la hierba entre junio y septiembre. La de mejor calidad es la procedente de los meses de junio y julio. Para secarla se la cuelga al aire libre. Si se emplea calor artificial la temperatura debe ser inferior a los 40° C para no destruir los principios activos. Sustancias activas: Los componentes principales son los taninos, los principios amargos y el aceite esencial, aunque no debe olvidarse el ácido silícico, las sustancias mucilaginosas y los numerosos productos acompañantes. La totalidad de todos estos elementos es la que determina su acción.

Acción curativa y uso: Las plantas que contienen
taninos son siempre eficaces contra la diarrea.
Si contienen además principios amargos y aceite esencia, se amplía notablemente su campo de aplicaciones, y más concretamente a las dolencias gastrointestinales de diversa índole, incluyéndose todas aquellas atribuibles a una secreción insuficiente de fermentos o a un flujo deficitario de bilis. Se usa la planta en forma de té contra la diarrea, la acumulación de bilis, la falta de apetito y los cólicos biliares agudos.

La acción diurética de esta especie no es fiable, por lo que no debe empleársela en los trastornos biliares y renales ni contra los cálculos de riñon. Por el contrario, resulta eficaz como gargarismo contra la gingivitis o la inflamación de la mucosa faríngea. En especial oradores y cantantes cuidan así su voz. No comparto la opinión de que este té sea eficaz contra la enuresis nocturna ya que este es un trastorno que tiene con frecuencia raíces psíquicas.

MODO DE PREPARAR EL TÉ DE AGRIMONIA: Se vierte 1/4 litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas rasas de agrimonia, se deja reposar por espacio de 10 minutos, se cuela y cuando haga falta se bebe una taza entre 2 ó 3 veces diarias. Con él son posible también, como es evidente, hacer gárgaras y enjuagues.
Aparte de su empleo solo, la agrimonia es, asimismo, parte componente de numerosas infusiones empleadas contra los trastornos gastrointestinales, vesicales, renales, biliares y hepáticos.
Consejo particular: el que sufra de cálculos o arenillas o se queje de estancamientos en la vesícula biliar, padecerá con frecuencia de dolores intensos, incluso cólicos. De lo que se trata es de calmar la bilis, pues cuando está inquieta produce molestias. Viene aquí a ayudar una infusión a base de agrimonia y ajenjo.

Modo de preparar la infusión:
Ajenjo (Herba Absinthii)                           10,0
Agrimonia (Herba Agrimonii)                   20,0

Se vierte un 1/4 litro de agua hirviendo sobre una cucharadita llena de la mezcla, y se cuela pasados dos minutos.  Se obtiene así un té amargo que debe beberse a sorbos, lo más caliente posible. Esto calma pronto a la bilis y desaparecen con ellos los dolores. No debe endulzarse.
La agrimonia como remedio casero: Una planta medicinal dedicada en la antigüedad a la diosa Palas Atenea es incluida, naturalmente, en los recetarios de herbolistería. Su uso se remonta a muy antiguo; los recetarios medievales se basan en Galeno, Plinio, Dios-corides y otros autores cuando prescriben la planta contra la fiebre y los trastornos gástricos, hepáticos, biliares e intestinales, o para combatir la hidropesía y los dolores crónicos. La medicina popular basa sus conocimientos en estas obras, ampliada por la propia experiencia o por los errores cometidos. El catálogo de sus indicaciones se volvió así enorme. Quisiera incluir aquí algunas de ellas, menos para incitar a probarlas que para demostrar los campos en los que realmente resulta eficaz: expectoración sanguinolenta, hemorragias renales, blenorragia, punzadas costales, dolor de pies, asma, gripe, hemorragias nasales, oftalmía, supuraciones y furunculosis. Efectos secundarios: No son de temer ni efectos secundarios ni intoxicaciones con esta planta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario