Vía Natural

domingo, 15 de septiembre de 2013

Abedul

Betula péndula Ro (h. / Syn. Betula alba L. sensu Coste, Betula verrucosa Ehrhart y Betula pubescens Ehrhart. I Syn. Betula alba L. sensu Roth.
OTROS NOMBRES COMUNES:  Álamo  blanco, árbol de la sabiduría.




DESCRIPCIÓN DE LA PLANTA: Puedo prescindir de describir el aspecto del abedul y me limitaré a indicar las diferencias existentes entre las dos especies. Betula péndula es el abedul común y Betula pubescens es el pubescente. El primero es mayor que el segundo y prefiere localidades más secas. Sus ramas cuelgan y cuando son jóvenes están recubiertas de glándulas verrugosas productoras de resina. El abedul pubescente, por el contrario, tiene ramas jóvenes vellosas (de ahí el nombre que recibe) y vive preferentemente en zonas pantanosas; se desarrolla mejor en bosques húmedos, turberas y pantanos que en terreno seco. Ambas especies tienen utilidad médica. recolección y preparación: Se recogen primero las hojas jóvenes en los meses de mayo y junio y se secan después al aire. La savia para preparar el jugo se recolecta en primavera cuando asciende, para lo cual se practica una incisión en la corteza y se la recoge dentro de una cazoleta al caer. Otra manera de hacerlo es con el método de la perforación: se hacen agujeros de 5 cm de profundidad en el tronco con una perforadora de 1 cm de diámetro, se introduce inmediatamente una varilla o un reguero y se cuelga la cazoleta. De un solo agujero fluye en el espacio de 10 días una cantidad diaria de savia comprendida entre 1 y 5 litros, dependiendo de las condiciones atmosféricas y de la temperatura. El alquitrán de abedul se obtiene de las ramas y de la corteza del tronco por el método de destilación en seco. La corteza necesaria se corta en primavera del tronco y de las ramas más viejas y se deja después que seque. Sustancias activas: Como principio activo de las hojas se tienen los flavonoides, que se completan con numerosas otras sustancias (aceites esenciales, principios amargos, tani-nos, saponina, vitamina C y otras). La savia contiene azúcar invertido, ácidos orgánicos, sales, proteínas y sustancias vegetales de crecimiento. La corteza contiene gran cantidad de betulina, una fitoesterina, taninos, principios amargos, aceite esencial, resinas y otras sustancias orgánicas. El alquitrán de abedul se caracteriza por su contenido en fenoles (guayacol, cresol y otros). Acción curativa y uso: El té de hojas de abedul es uno de los mejores diuréticos que poseemos. Actúa suavemente y no daña a los ríñones. Se le utiliza para deshidratar a los pacientes con fenómenos de congestión. Extrae del cuerpo solamente la cantidad estancada de agua. Ejerce además una acción disolvente sobre las arenillas de la vejiga y de los ríñones, aunque no se disponen de momento de pruebas suficientes a este respecto.



MODO DE PREPARAR EL TÉ DE HOJAS DE ABEDUL: 

Se vierte 1/4 de litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas llenas de hojas y al cabo de 10 minutos se cuela. El té debe beberse moderadamente caliente. La dosis correcta son tres tazas diarias. Cuando se ha finalizado con la deshidratación debe dejarse de tomar. Las hojas de abedul son también componente de numerosas infusiones utilizadas para combatir al reuma y la gota, contra las alteraciones metabólicas y como cura primaveral y otoñal. El alquitrán se incorpora a pomadas y linimentos, aunque se emplean sobre todo en veterinaria. Es eficaz contra la sarna y otras enfermedades cutáneas. Los linimentos preparados con él son muy razos incluso para el reuma. Se usa también en lociones capilares. Detiene la caída del pelo, actúa contra la caspa y desengrasa el cabello. Las hojas de abedul, el agua de abedul y el alquitrán como remedios caseros: En las mitologías eslavas y germánicas el abedul desempeña un papel muy especial. Una reminiscencia son las festividades que sobre él tienen lugar por Pascua. Es comprensible, por consiguiente, que la medicina popular no solamente lo haya aprovechado abundantemente sino que lo ha supervalorado. Es válido todo lo afirmado en la sección de «acción curativa y uso», pero lo que se salgare ello debe tomarse con reserva. En la medicina popular se administra agua de abedul contra los cólicos gástricos, el alquitrán para eliminar los abscesos y en pomada contra grietas en la piel, y el té de corteza y hojas se recomienda para la diabetes. Lo que sí resulta aceptable son las hojas frescas como complemento para una ensalada. Constituyen una buena variación junto con el diente de león, el berro y la hierba de los canónigos. Efectos secundarios: En las dosis anteriormente indicadas no son de temer efectos secundarios al utilizar hojas de abedul como té. No puede recomendarse el uso interno de la savia sin diluir, y con el empleo del alquitrán son posibles las irritaciones cutáneas.

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